Una vez más al llegar mayo también viene la necesidad de recordar, reflexionar y releer acerca de aquel famoso mayo francés de 1968.
En medio de un verdadero cambio de época, una generación contemplaba su tradición y a la vez miraba lo que se estaba dando en la cultura y en las costumbres.
A la par del estilo de vida de los mayores, surgía el movimiento hippie, la música era ahora propiedad del estilo de los Beatles o de Elvis o a lo sumo de los Beach Boys. Era también un tiempo de cambios en la manera de vivirse la sexualidad, el matrimonio, de valorar la familia y de considerar las instituciones como el Estado, las religiones o la universidad misma.
Parecía que había ahora un gran escalón entre una realidad y otra. Entre una época ida y la presente.
Fue así como se produjo la salida a las calles de jóvenes que reclamaban la necesidad de cambios. No querían ni tomar el poder. Sólo deseaban crecer en autenticidad. Y ello de cara a un estilo de vida que se rebelaba contra lo conocido hasta ahora y lo vivido por los mayores como lo más normal del mundo.
La consecuencia de aquello fue, de la mano de los llamados de atención de Marcuse, un giro hacia una especie de precipicio en casi todos los campos. Aunque las gentes en las calles de París y de otras ciudades aquel mayo fueron casi todas provenientes de contextos de gente instruida, realmente no había mucha claridad ni de lo que buscaban ni de lo que realmente querían provocar.
Lo demás fue como una torre de naipes que se cae por su peso. Me atrevo a decir que los efectos perduran, los entendemos poco y curiosamente, el hombre unidimensional ha vuelto a imperar. Sólo que ya no hay nadie en las calles y todo el mundo parece estar de acuerdo en que la productividad y la tecnología son lo esencial y eso de pensar y de las ciencias del espíritu, además de las humanidades, ya son casi innecesarias. Y esto, incluso, en el mundo universitario donde aquel mayo del 68 se gestó.Y ni qué decir de ese extraño producto final que algunos llaman millennials.o Generación Y.
Vivimos un mundo desajustado, sin síntesis, sin reconciliación suficiente con la tradición y el pasado y en medio de una sociedad del conocimiento y de la información con un alma tecnológica que desprecia todo lo que es pensar, entender y rebelarse con sentido, es más, los que hoy representan la llamada nueva izquierda sólo hace de especie nueva de "navaja de Ockam" sin proponer gran cosa.
En fin, aquello de "prohibido prohibir" o "seamos realistas, pidamos lo imposible" no han producido los frutos esperados.
lunes, 13 de mayo de 2019
The Walking Dead y algunas reflexiones.
He tenido ocasión de ver algunas temporadas de The Walking Dead (TWD) y es imposible no acabar haciendo un poco de reflexión o liberarse de la posibilidad de alguna pesadilla luego de mirar uno que otro de los episodios de la serie más dramáticos y/o sanguinarios.
Hay alguna conclusión inmediata. Si algún día se impone de nuevo entre los seres humanos la ley del más fuerte pues ya tenemos una aproximación de lo que será de nuestra vida y la de la humanidad. Y a la par de ello otra conclusión fácil: a veces la felicidad es alcanzable con muy poco... aunque ello no sea más que durante un momento.
Hay además una serie de ideas sugerentes que no se pueden dejar de lado.
Una de ellas es la idea de que la hermandad y la idea de grupo siempre tendrá vigencia y será la clave para salir adelante. De la misma manera la lealtad como gran valor que cohesiona a los amigos y por supuesto, a los familiares.
Otra idea que se nos sugiere con fuerza es que la vida vale de por sí, aún con todo en contra pero sobre todo, la vida de los que nos son afectos. Los demás pueden ser enemigos y, por tanto, descartables por implicar un peligro real o en potencia, dadas las circunstancias.
Finalmente, hay otra idea que se impone. Se trata de la constante afirmación de que los seres humanos afectados por el virus o lo que sea que les ha convertido en Caminantes son, con gran frecuencia, menos peligrosos que las personas que luchan por sobrevivir a la par de otros. El que busca sobrevivir realmente pasa por encima de todo y de todos si es necesario. Los ejemplos sobran
A la par que se destaca la importancia de vivir, TWD deja muy claro que, cuando los límites caen y ya no hay criterios válidos universales, todo se vale a la hora de enfrentar a los demás y de garantizarse seguir viviendo. Se puede ser caníbal, se puede ser ladrón, se puede destripar al que sea con la idea de "protegerlo de tanta locura", en fin, una larga lista de atrocidades que, en abundancia, la serie muestra. Y todo ello sin hacer referencia extensa al tema de la venganza desproporcionada que es, con creces, uno de los tópicos más abordados en la serie.
Por ahora, los capítulos de cierta paz o sentido común no han sido muchos y el rol de los soñadores en un mundo mejor acaba pronto y mal....
Pero seguiremos mirando. Ya va más de media docena de temporadas vistas y realmente, en cada episodio, solo se puede pensar una y otra vez que ojalá el ser humano, a fuerza de liquidar límites y evitar el sentido común, no esté llevando a la humanidad hacia la trágica dirección de hacer que las personas acaben viviendo cada día más y más como muertos vivientes, sin alma, ni metas, ni valores... sólo dependiendo del día a día.
domingo, 12 de mayo de 2019
Pascua, retos y vocaciones
Ha llegado este domingo que en todo el mundo católico se denomina del Buen Pastor. Y llega en momentos un poco difìcil por el peso mediático y el número importante de personas vinculadas con el clero y la vida de especial consagración, además de algunos laicos vinculados con instituciones de naturaleza confesional, que han fallado en su servicio y no han hecho lo correcto.
Es una realidad. No es exclusiva de la Iglesia pero es claro que los medios consideran que es una cuestión muy destacable y que se va sobre el tema a tiempo y a destiempo aunque se obvien otros contextos en que estos problemas son iguales o más serios.
En todo caso, hoy es mejor enfocar el tema de este domingo desde otra cara. Me refiero a lo que implica encomendar el tema vocacional e incluso, solicitar cooperación económica para sostener los centros de formación de las nuevas generaciones de hombres y mujeres que han de servir a los fieles católicos desde diferentes posiciones y ministerios.
Vale hoy como ayer pedir por esa intención y ese apoyo.
A lo largo de la historia e independientemente de los criterios fuertes y hasta cizañosos que abundan en algunos medios y redes sociales, las personas dedicadas a la vida consagrada han aportado a la historia de occidente una gran cantidad de realidades valiosas que van, desde el arte en todas sus formas, la vida académica, el bienestar de los pueblos, la ciencia, etc.
Pero además y en más pequeño, hay que hablar de las personas consagradas -sacerdotes, religios@s, laicos- que han hecho que muchas gentes de todas las edades vivan su vida con más calma e ilusión mediante un consejo, una compañía o sencillamente una voz de ánimo en privado, en medio de una homilía, alguna misión, un colegio o en el corredor de un hospital o cárcel.
Por dicha y a pesar del ambiente cargado de los últimos años, de las burlas y los ataques directos, hay jóvenes que siguen tocando la puerta de seminarios, conventos, casas de formación, centros vinculados a movimientos y otras formas de espiritualidad específica, etc. Son valientes y saben ir a lo esencial por encima de las fallas de algunos, las tormentas mediáticas o las malas decisiones de algunos que hacen cabeza.
Por qué tocar este tema aquí? Porque sabemos que nos leen algunas personas que, dedicadas con alegría a una vocación al estilo de las que aquí describimos. son seres humanos admirables por su calidad humana, su integridad, sabiduría o deseos de comprometerse con la construcción de un mundo mejor. Sé que siguen este blog profesores de universidades católicas y protestantes, algún misionero o misionera en los más oculto de ciudades gigantes o campos casi selváticos, capellanes y asistentes en centros penales, algún formador de futuros servidores y por supuesto, laicos que, en institutos seculares, viven su día a día en medio de la vida cotidiana, trabajando y encomendado la ruta del mundo de manera discreta pero convencida.
En fin, se trata hoy de mirar hacia este tipo de vida y las vocaciones que, realmente, son y serán necesarias. Puede ser que todos los que andan por el surco no son perfectos ni mucho menos, pero con gran voluntad de vivir el día a día al estilo del Pastor Bueno que hoy domingo es el centro de interés más esencial y a quien se trata de imitar con decisión a pesar del ambiente difícil que muestra este siglo presente.
Es una realidad. No es exclusiva de la Iglesia pero es claro que los medios consideran que es una cuestión muy destacable y que se va sobre el tema a tiempo y a destiempo aunque se obvien otros contextos en que estos problemas son iguales o más serios.
En todo caso, hoy es mejor enfocar el tema de este domingo desde otra cara. Me refiero a lo que implica encomendar el tema vocacional e incluso, solicitar cooperación económica para sostener los centros de formación de las nuevas generaciones de hombres y mujeres que han de servir a los fieles católicos desde diferentes posiciones y ministerios.
Vale hoy como ayer pedir por esa intención y ese apoyo.
A lo largo de la historia e independientemente de los criterios fuertes y hasta cizañosos que abundan en algunos medios y redes sociales, las personas dedicadas a la vida consagrada han aportado a la historia de occidente una gran cantidad de realidades valiosas que van, desde el arte en todas sus formas, la vida académica, el bienestar de los pueblos, la ciencia, etc.
Pero además y en más pequeño, hay que hablar de las personas consagradas -sacerdotes, religios@s, laicos- que han hecho que muchas gentes de todas las edades vivan su vida con más calma e ilusión mediante un consejo, una compañía o sencillamente una voz de ánimo en privado, en medio de una homilía, alguna misión, un colegio o en el corredor de un hospital o cárcel.
Por dicha y a pesar del ambiente cargado de los últimos años, de las burlas y los ataques directos, hay jóvenes que siguen tocando la puerta de seminarios, conventos, casas de formación, centros vinculados a movimientos y otras formas de espiritualidad específica, etc. Son valientes y saben ir a lo esencial por encima de las fallas de algunos, las tormentas mediáticas o las malas decisiones de algunos que hacen cabeza.
Por qué tocar este tema aquí? Porque sabemos que nos leen algunas personas que, dedicadas con alegría a una vocación al estilo de las que aquí describimos. son seres humanos admirables por su calidad humana, su integridad, sabiduría o deseos de comprometerse con la construcción de un mundo mejor. Sé que siguen este blog profesores de universidades católicas y protestantes, algún misionero o misionera en los más oculto de ciudades gigantes o campos casi selváticos, capellanes y asistentes en centros penales, algún formador de futuros servidores y por supuesto, laicos que, en institutos seculares, viven su día a día en medio de la vida cotidiana, trabajando y encomendado la ruta del mundo de manera discreta pero convencida.
En fin, se trata hoy de mirar hacia este tipo de vida y las vocaciones que, realmente, son y serán necesarias. Puede ser que todos los que andan por el surco no son perfectos ni mucho menos, pero con gran voluntad de vivir el día a día al estilo del Pastor Bueno que hoy domingo es el centro de interés más esencial y a quien se trata de imitar con decisión a pesar del ambiente difícil que muestra este siglo presente.
martes, 7 de mayo de 2019
Rescatando valores y a la persona
En este momento vivimos una nueva revolución cultural. La globalización de la comunicación y de las finanzas, más las consecuencias de la posmodernidad y el surgimiento de una nueva sociedad marcada por el impacto de la información y el conocimiento pues hacen evidente que todo ha dado un giro con respecto a lo que se vivía hace unas tres décadas apenas.
Realmente el mundo ahora es un pañuelo. Nos interesan cosas que antes medio conocíamos por las enciclopedias. Vivimos en tiempo real lo bueno y lo malo de lejanos países y nos sentimos cercanos y solidarios con los triunfos o las luchas de seres humanos en zonas del mundo de las que apenas teníamos noticias.
Lo posmoderno nos dejó un mundo marcado por gran cantidad de preguntas, dejó los macro relatos en crisis y cuestionó realidades que nunca se habían cuestionado con tanta radicalidad y ello para bien o quizá para mal. Dejo un rastro de opciones por lo pasajero un poco exagerada.
Además ha surgido una sociedad en la conocer es tener poder y en la que la tecnología nos ha llevado, nos lleva y nos llevará por rutas insospechadas, a veces hasta provocadoras de cierto temor.
En este contexto hoy no es conveniente olvidar dos cosas. Una, la centralidad de la persona y dos, lo esencial de los valores.
El ser humano siempre està en el centro de la realidad creada. Es prioridad. Cierto que hay muchas especies que desean vivir junto al ser humano y que éste debe ser más responsable con respecto a aquellas, Pero ello no quita el lugar central y esencial del ser humano en cuanto ser libre y consciente. Insisto en esto porque a veces parece que el mismo ser humano se olvida de este dato y prefiere optar por otras criaturas olvidando, a veces de modo dramático, el cuido de personas que sufren y mueren por causas perfectamente evitables con un mínimo de recurso o de sensibilidad.
En cuanto a los valores, la axiología nos enseña que se trata de realidades que están allí y que valen por sí mismas aunque estén a veces virtuales o como en potencia. Realidades a conocer, promover y resguardar. Cierto que algunos valores a veces pierden cierta vigencia y otros ascienden en ella. Sólo falta saber ver y saber optar para protegerlos y hacerlos valer, sobre todo, en tiempos como estos, en los cuales parece que tantas cosas importantes se relativizan o se descartan.
Un nuevo contexto y la defensa de siempre con respecto a la persona y los valores verdaderos... todo un
viernes, 3 de mayo de 2019
Un nuevo servicio de Centro Horizontes: auto coaching
A su servicio esta nueva iniciativa.
Le interesa el selfcoaching como instrumento para potenciar la propia vida y hacer la vida de los que nos rodea mejor?
Dános tu opinión!
Le interesa el selfcoaching como instrumento para potenciar la propia vida y hacer la vida de los que nos rodea mejor?
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Libertad de prensa
En este día se nos invita a fijarnos en el sentido y en las implicaciones de eso que se denomina libertad de prensa. Una realidad esencial y hoy en muchos lugares amenazada -e incluso de modo grave y a costa de la vida- pero que implica una serie de deberes éticos no siempre observados.
El profesional de la comunicación, el periodista, el publicista, etc., están llamados a sacar adelante su tarea del modo más íntegro posible. Eso implica mantener un mínimo de independencia con respecto a los medios de comunicación y sus intereses e igualmente, con respecto a todos aquellos que, de una u otra manera, piensan que pueden intervenir cuando una nota periodística les puede ayudar en sus propósitos más o menos legítimos o no.
Por otra parte, se trata de un profesional que, en ese deseable marco de libertad, debe comprometerse con la verdad, pero igualmente, hay un deber ser que se puede describir con algunos rasgos necesarios éticamente hablando, por ejemplo, un deber de autorregulación esencial en algunos casos, el respeto a la privacidad de las gentes con algunas excepciones (a saber, seguridad nacional, narcotráfico o terrorismo) y el compromiso por promover el bien común y ponerse de parte de los más vulnerables, sin olvidar, el deber educativo que está tras el quehacer del que informa.
En fin... derecho y deberes, como en toda labor profesional y por supuesto, otro detalle, último y decisivo, se trata del saber-hacer-bien, propio de cualquier propuesta deontológica mínima. Ello conlleva para el profesional, fundamentalmente, dos cosas: hacer la tarea con excelencia y tratar de cuidar una formación continua que ha de notarse en cada producto sometido a los lectores, escuchas o televidentes.
Para saber más haga click
miércoles, 1 de mayo de 2019
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Redescubriendo encuentros y convivencias
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